viernes, 5 de enero de 2018

La mitología en...

Diego Velázquez

En el siglo XVII, Velázquez pintó una serie de fábulas morales basadas en leyendas del mundo clásico. Abordó los temas mitológicos como si se tratara de una escena cotidiana. Sus personajes presentan un aspecto alejado de la idealización clásica, con rostros tomados de gente corriente, y un contexto espacial fácilmente reconocible para el público de la época. 

Los borrachos o el triunfo de Baco

Dioniso o Baco era hijo de Júpiter y Sémele. Júpiter lo salvó del vientre de su madre y lo crió en su muslo hasta su nacimiento. Es el dios de las viñas, del vino y del frenesí. Se le suele representar como un joven coronado de hiedra o pámpanos y rodeado de sátiros, faunos y bacantes. 


Marte

Ares o Marte, el dios de la guerra, tuvo amores con Venus. Al enterarse el esposo de ésta, Vulcano, realizó una red de hierro para sorprender a los amantes in fraganti y dejarlos al descubierto ante el resto de los dioses olímpicos. El cuadro podría representar al dios triste y pensativo al tener que dejar a Venus. 


La fragua de Vulcano

Según el poeta Ovidio en las Metamorfosis, Apolo visitó la fragua de Vulcano o Hefesto, el dios forjador del hierro, para decirle que su esposa Venus le había sido infiel con Marte, el dios de la guerra. Éste es el episodio reflejado en el cuadro. 





Texto y traducción

Salustio, Conjuración de Catilina


Veamos un texto de Salustio, extraído de su obra la Conjuración de Catilina (libro IV), en versión original junto con una traducción en castellano:

Urbem Romam, sicuti ego accepi, condidere atque habuere initio Troiani, qui, Aenea duce profugi sedibus incertis, vagabantur, cumque eis Aborigenes, genus hominum agreste, sine legibus, sine imperio, liberum atque solutum.

Traducción:

La ciudad de Roma, según yo aprendí, la fundaron y ocuparon en un principio los troyanos, que, bajo el mando de Eneas, vagaban fugitivos sin asentamiento fijo, y junto con estos los Aborígenes, estirpe de hombres salvaje, sin leyes, sin gobierno, libre y sin ataduras. 

Comentario

En la antigüedad era costumbre que las ciudades, para enaltecer sus orígenes, atribuyeran su fundación a algún personaje legendario o mitológico. En este caso, Roma eligió a Eneas. 

¿Quién era Eneas?

Homero es el creador del personaje de Eneas. Lo presenta como un aliado de los troyanos en la guerra de Troya. Era hijo del vecino rey Anquises y de la diosa Afrodita (Venus para los romanos), hija de Zeus (Júpiter). Eneas era, además, yerno de Príamo, el rey de Troya. Segundo en importancia del bando troyano, después de Héctor, interviene en numerosos episodios de la Ilíada, especialmente en el canto V y en los que van del XII al XX. En este último se enfrenta a Aquiles y es librado de la muerte por el dios Poseidón, pues el destino lo reserva para acaudillar a los troyanos en el futuro. 

Eneas, tras escapar de la muerte y llegar a las costas del Lacio en el centro de Italia, acompañado de otros troyanos, se mezclaría con los latinos y fundaría Roma. Pero según otra versión más extendida, Eneas iniciaría en el Lacio una dinastía de la que descendería Rómulo, el verdadero fundador de la ciudad de Roma. El texto de Salustio, sin embargo, parece sugerir la primera versión.

Vocabulario

El origen latino de nuestro vocabulario


Muchas de las palabras de nuestro vocabulario tienen su origen en el latín, fundamentalmente a través de las palabras patrimoniales (vulgarismos) y de los cultismos.

Las palabras patrimoniales o vulgarismos eran términos utilizados por el pueblo, y tras unos cambios fonéticos, diferentes en cada lengua romance, pervivieron en ellas hasta nuestros días.

Los cultismos son un grupo muy numeroso de palabras incorporadas posteriormente a la lengua, que proceden del latín. Estas palabras tenían su origen en el latín escrito, por lo que su uso originariamente más culto fue incorporado después al uso cotidiano. 

Es frecuente el hecho de que algunos términos latinos han dado lugar a una palabra patrimonial y a otra culta. Así, por ejemplo, las siguientes palabras tienen sus vulgarismos y sus cultismos. Ponemos en primer lugar el término en latín, a continuación una palabra patrimonial y finalmente uno o varios cultismos:

- Bonum: bueno / bondadoso, bondad. 
- Aurum: oro / áureo.
- Matrem: madre / materno, maternal, maternidad...
- Patrem: padre / paterno, patriarcado, patrimonio...
- Limpidum: limpio / límpido.
- Vitam: vida / vitamina, vitalidad... 

También tenemos latinismos: palabras tomadas directamente del latín y utilizadas en nuestra lengua tal como las usaban los latinos. Muchas de ellas son expresiones latinas que ya comentamos en una entrada anterior del blog, como curriculum vitae. 

 

Caius Iulius Caesar

Julio César


Cayo Julio César nació en el año 100 a. C. en una familia patricia. Tuvo una larga carrera política (fue cónsul de Roma) y militar. Entre los años 58 y 51 a. C., César sometió la Galia Transalpina, un territorio que incluía lo que hoy conocemos como Francia y Bélgica.  El propio César, en su obra Comentarios a la guerra de las Galias, nos habla de la conquista romana de estos territorios. Tras conquistar la Galia, lideró nuevas incursiones y expediciones a otros territorios, como Britania (actual Inglaterra).

Guerra civil y dictadura

Al regresar César de su campaña victoriosa en las Galias, se encontró con la orden del Senado de licenciar a sus tropas. César, desobedeciendo las órdenes, cruzó la Galia Cisalpina y se dirigió a Roma, provocando el comienzo de una guerra civil entre romanos, que tendría por escenario gran parte del Mediterráneo. Finalmente las tropas de su enemigo, Pompeyo, fueron derrotadas en Farsalia (Grecia), y Pompeyo se refugió en Egipto, donde sería asesinado por los egipcios.

César intervino en los asuntos de Egipto tomando partido por Cleopatra en un conflicto que la enfrentaba a su hermano Ptolomeo XIII. Después se dirigió hacia Asia Menor, donde obtuvo una gran victoria sobre el monarca. De esa campaña procede su célebre frase "vini, vidi, vici" ("vine, vi, vencí").

A pesar de la muerte de Pompeyo, la guerra civil continuaba. Durante el transcurso de ésta, César había tomado el consulado y la dictadura perpetua, imponiendo su voluntad y sus deseos al Senado. Con el tiempo, el propio nombre de César sería sinónimo de "emperador", de donde derivan términos como Kaiser (emperador alemán) o Zar (emperador ruso).

Durante su dictadura también llevó a cabo reformas en el Estado romano, pero a pesar de estos beneficios, su gobierno no dejaba de ser un poder personal que despertaba odios entre los que querían restaurar la República.

En los célebres idus de marzo del año 44 a. C., un grupo de conspiradores entre los que se encontraba el hijo adoptivo de César, Bruto, asesinaron al dictador en el Senado asestándole veintitrés puñaladas. Se cuenta que en ese momento César pronunció la famosa frase "Tu quoque, Brute, fili mi" ("Tú también, Bruto, hijo mío").

Shakespeare reflejó este episodio de la conspiración y el asesinato de César en su obra trágica Julio César, muy recomendable.


Las nueve Musas

El origen de las Musas


Según la tradición griega más antigua, las Musas eran nueve divinidades que alegraban con sus cantos a los dioses olímpicos. Su madre era la titánide Mnemósine, la personificación de la memoria, hija de Urano (el cielo) y de Gea (la tierra). Júpiter se unió a ella durante nueve noches consecutivas, en el Olimpo, y de cada una de estas uniones nacerían las Musas. Según otras tradiciones, las Musas habitaban en el monte Helicón o en el Parnaso, junto al oráculo de Delfos. 

¿Quiénes eran las Musas?

Cada una de las Musas simbolizaba una de las artes o placeres humanos, como indica el significado de sus nombres:

- Clío, "la que proporciona fama", es la musa de la historia.
- Euterpe, "la que proporciona un gran deleite", es la musa de la música.
- Talía, "la que florece", es la musa de la comedia.
- Melpómene, "la que canta", es la musa de la tragedia.
- Terpsícore, "la que deleita con el baile", es la musa de la danza.
- Erato, "la amorosa", es la musa de la poesía lírica.
- Polimnia, "la de muchos himnos", es la musa de los cantos sagrados y, según otras versiones, de la geometría.
- Urania, "la celestial", es la musa de la astronomía.
- Calíope, "la de bella voz", es la musa de la poesía épica.

No se dedicaban solo a dulcificar la vida de los dioses, pues según cuenta el poeta Hesíodo también ayudaban a los reyes mortales con sus prudentes consejos, especialmente Calíope. 

 

Invocación a las Musas

También se creía que filósofos y poetas recibían su inspiración de las Musas, a las que invocaban al comienzo de sus obras. Un ejemplo célebre es el poeta Homero, que, en el comienzo de su obra Ilíada, pide a las Musas que canten la cólera de Aquiles. El propio Virgilio, en los primeros versos de la Eneida, solicita de las Musas que narren las causas de los padecimientos del héroe Eneas. 

Posteriormente, las referencias a las Musas han seguido siendo utilizadas por escritores y poetas de todos los tiempos. Por ejemplo, Shakespeare en el prólogo de su tragedia Enrique V, o Luis de Góngora en su Fábula de Polifemo y Galatea. 

jueves, 4 de enero de 2018

Gramática

Sustantivos y verbos

Sustantivos

En latín, los sustantivos se dividen en declinaciones, y cada declinación tiene seis casos. Una declinación es una categoría gramatical que agrupa un cierto número de sustantivos, todos los cuales tienen en común una cosa: comparten las mismas desinencias (terminaciones de una palabra) para cada uno de los casos. 

En la primera declinación, por ejemplo, los seis casos tienen una terminación concreta y distinta de los demás. Esto es así porque los casos van a tener diferentes funciones sintácticas: así, el nominativo siempre será sujeto o atributo, el acusativo será complemento directo, etc. Según la terminación del sustantivo, sabremos en qué caso está y por lo tanto podemos deducir cuál es su función sintáctica en la oración. 



De este modo, rosa (nominativo) se diferencia de rosarum en el caso (genitivo) y en el número (rosa es singular y rosarum es plural).

Rosa podría ser, además de nominativo, vocativo y ablativo singular. Muchas veces es el contexto de la oración el que va a determinar qué caso es el correcto. 

Verbos

En cuanto a los verbos, al igual que en castellano, en latín se diferencian por conjugaciones. En castellano tenemos tres conjugaciones que se pueden distinguir por la terminación del infinitivo (-ar, -er, -ir); en latín, por su parte, hay cinco conjugaciones que se distinguen por el enunciado del verbo. Enunciar significa escribir el sustantivo o el verbo en diferentes casos (sustantivos) o tiempos, personas y modos (verbos) de manera que sea posible saber a qué declinación (si es sustantivo) o conjugación (si es un verbo) pertenece. 
Los sustantivos se enuncian poniendo el nominativo y genitivo singular: rosa, rosae. Por estas terminaciones, sabemos que se trata de un sustantivo de la primera declinación.
El enunciado de los verbos es muy extenso, pero de momento es suficiente con saber la primera y segunda persona singular del presente y el infinitivo. Por ejemplo: amo, amas, amare (primera conjugación). Todos los verbos cuyo enunciado termine así (-o, -as, -are) pertenecen a la primera conjugación.

El presente simple de los verbos de la primera conjugación en latín es muy parecido al castellano: 

1ª persona singular: amo
2ª persona singular: amas
3ª persona singular: amat
1ª persona plural: amamus 
2ª persona plural: amatis
3ª persona plural: amant


Expresiones latinas

Grosso modo

Está claro que el latín es una lengua muerta, pero te habrás dado cuenta de que perviven en nuestra lengua ciertas expresiones de uso común que están en latín. Y no sólo me refiero al famoso alea iacta est que algunos profesores nos recuerdan cuando entregan los exámenes, ni al mensaje urbi et orbi del Papa, sino a otras más corrientes y cercanas. Por ejemplo, todos tenemos un curriculum vitae, y puede que alguna vez hayamos ganado un premio honoris causa o una matrícula de honor cum laude. A veces los relatos comienzan in medias res, verbi gratia la Eneida. Muchas películas y novelas nos recuerdan la importancia del carpe diem, que ya nos aconsejaba Horacio en su época. Idem para algunas obras pictóricas. Los impacientes, cuando exigimos algo, lo queremos ipso facto y no mañana ni pasado. Y no es contra naturam utilizar ciertas frases en latín si expresan bien lo que queremos decir, y que sin duda se seguirán empleando per saecula saeculorum. Si alguien no ha entendido todo el contenido de este párrafo, mea culpa. 

Para aclarar todo este mare magnum, vamos a conocer stricto sensu algunas de estas expresiones y frases hechas que podemos escuchar diariamente en diferentes contextos:

- Grosso modo: de modo genérico, a grandes rasgos.
- Alea iacta est: la suerte está echada (frase pronunciada por César al cruzar el río Rubicón).
- Urbi et orbi: a la ciudad y al mundo. La ciudad es Roma.
- Curriculum vitae: literalmente, "camino de la vida". Es un breve resumen de la vida laboral, profesional y académica.
- Honoris causa: con motivo de honor.
- Cum laude: con alabanza.
- In medias res: en medio del asunto, es decir, que no empieza por el principio.
- Verbi gratia: por ejemplo.
- Carpe diem: literalmente, "coge el día", aprovecha el presente.
- Idem: lo mismo.
- Ipso facto: en el mismo hecho, en el mismo momento.
- Contra naturam: contra la naturaleza.
- Per saecula saeculorum: por los siglos de los siglos.
- Mea culpa: por mi culpa, culpa mía.
- Mare magnum: literalmente, "gran mar", en el sentido de confusión.
- Stricto sensu: en sentido estricto.
- Ars longa, vita brevis: el trabajo es mucho, la vida breve.
- Labor omnia vincit: el trabajo todo lo puede.

Ahora que ya puedes utilizar el latín con propiedad en tu vida diaria, queda lo más difícil: aprender la gramática. Sé que ars longa, vita brevis, pero no olvides que labor omnia vincit!


Medusa y otros monstruos

Gorgona Medusa

Se cuenta que Medusa era la única mortal de las tres Gorgonas, tres hermanas hijas de divinidades marinas. Algunas versiones cuentan que, al principio, Medusa era una joven de cabellera bellísima, pero ya fuera porque se atrevió a compararse en belleza con la diosa Minerva, ya fuera porque fue seducida por el dios Neptuno (enemigo de Minerva) en el templo de esta diosa, Minerva transformó los cabellos de Medusa en terribles serpientes. Además, Medusa petrificaba con la mirada a todo aquel que la mirara a los ojos. 

El héroe Perseo consiguió vencer a este monstruo ayudado por los dioses Minerva y Mercurio, que le dieron distintos instrumentos para acabar con ella: unas sandalias aladas, un casco que lo volvía invisible, una espada, un escudo brillante como un espejo y un zurrón. Perseo utilizó el escudo para que Medusa se petrificara a sí misma al ver sus propios ojos reflejados en él. Después, le cortó la cabeza y la guardó en el zurrón para evitar que su mirada, incluso después de muerta, pudiera petrificar a alguien más. En el momento en que Medusa fue decapitada, nació Pegaso, el caballo alado. 


Animales fantásticos

Muchas novelas y cuentos se basan en el enfrentamiento de un héroe a un ser monstruoso para salvar a un personaje o incluso a la humanidad. Esto se repite en la literatura desde hace siglos, pero ¿quiénes son estos monstruos? ¿Cómo han llegado hasta nuestros días?

Cada uno de ellos tiene un origen y una evolución diferente. Algunos han cambiado radicalmente de aspecto, como las sirenas que intentaron cautivar a Ulises, y que estaban formadas por un cuerpo de gallina y una cabeza de mujer. Con el paso de los años el cuerpo de gallina fue sustituido por una cola de pez, mucho más estética, y ahora nos avisan de peligros, emergencias o de la salida de clase. Otro caso es el de las esfinges, unos seres fabulosos con cuerpo de felino y cabeza humana: ahora es un término utilizado para referirse a personas que permanecen impasibles ante las circunstancias que las rodean. 

Por otra parte, la mirada de la Gorgona está en la base de algunas historias sobre monstruos capaces de matar o petrificar con la mirada, como ocurre en Harry Potter y la cámara secreta, donde la mirada de un basilisco consigue petrificar a varios alumnos que, por suerte, no lo miraron directamente a los ojos...

Afrodita

La diosa de la belleza y el amor

Como muchos de los dioses romanos, Afrodita (Venus para los romanos) es una diosa importada de la mitología griega. Es decir, los romanos no inventaron sus propias fábulas mitológicas, sino que tomaron de los etruscos, y sobre todo de los griegos, ciertas creencias y mitos y ciertos personajes mitológicos (dioses y héroes) a los que cambiaron el nombre, como en este caso. 

Dicho esto, Venus o Afrodita era la diosa de la belleza, del amor y también de la atracción sexual. Como tal, iba acompañada de Eros o Cupido (su hijo), de las tres Gracias y de su animal favorito: la paloma. 

¿Cómo nació Venus? La versión más extendida sobre su nacimiento cuenta que surgió de la espuma del mar tras la castración del dios del cielo, Urano. Después, un soplo del viento Céfiro la llevó hasta la isla de Chipre, donde la vistieron las Horas.  Es famoso el cuadro de Botticelli El nacimiento de Venus, donde retrata el momento en que la diosa llega a Chipre. 




Venus llevaba un ceñidor mágico que la hacía irresistible. También podía hacer que los dioses se enamoraran de mujeres mortales, y especialmente utilizaba este poder con su padre, Júpiter o Zeus. Por esta razón siempre estuvo enemistada con Juno, la diosa del matrimonio y esposa de Júpiter, que veía cómo su marido tenía diversas aventuras amorosas con mujeres mortales. Pero Venus también se enfrenta a Ártemis o Diana, la diosa casta dedicada a la caza, y con Atenea o Minerva, la diosa de la sabiduría. 

Venus se casó con Vulcano, un dios deforme, feo, cojo y patizambo que era hijo de Juno. Algunas versiones cuentan que era tan feo que, cuando nació, su madre lo rechazó y lo lanzó desde el Olimpo hasta el mar, donde lo adoptaron las Nereidas (las ninfas del mar) y aprendió el arte de la fragua y la artesanía. El matrimonio entre él y Venus no fue afortunado: la diosa de la belleza no podía contentarse con un dios vulgar como Vulcano y le fue infiel con Marte (dios de la guerra), Baco (dios del vino) y Mercurio (el mensajero de los dioses y dios de los ladrones), entre otros. Venus también tuvo relaciones con mortales como Anquises, con quien tuvo a Eneas, el héroe que tras la guerra de Troya fundaría la ciudad de Roma. 






Semana 10

Del 9 al 13 de abril de 2018 Esta semana, después de la semana de vacaciones, he vuelto al centro El Palmeral, donde he trabajado con los...